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La resiliencia en la Mediación

LA RESILIENCIA COMO FORMA DE ENFRENTARNOS A LAS ADVERSIDADES.

El término resiliencia, dentro de la mecánica, expresa la capacidad de recuperación tras una situación de estrés o de esfuerzo.

La resiliencia psicológica, nos permite superar las adversidades, consiste en salir de una dificultad pero además adquiriendo ciertas facultades.

Partiendo de una facultad para adelantarnos a nuestro entorno, nos conviene posicionarnos para encarar a la adversidad aprovechando nuestras mejores posibilidades, sacando partido a nuestros mejores recursos, y, además aprender de este encuentro.  Se trata de fncionar como una estrategia de marketing para abogados. Se elabora la resiliencia como un proceso de prevención por tanto, ante situaciones no deseadas, al fomentar el bienestar y el desarrollo de las personas, les faculta para afrontar los problemas o adversidades que les sucedan.  La autoaceptación y la de los demás, conlleva un compromiso de superación;  ante una situación de riesgo, las partes aprenden a reparar su dolor y buscar mecanismos para buscar soluciones, antes que a protegerse.

Para fomentar la resiliencia, se aconseja:

–         Prepararse, en el sentido de estar en contacto de forma activa con todas las posibilidades que nos llegue alguna oportunidad.  Estar actuantes en cuanto a formación, relaciones, contactos… se precisa una disposición previa para el momento de acoger una oportunidad.

Esta organización, o el centrarnos en las cosas que resulten importantes, no debe hacernos rígidos a otros campos, sectores, personas o informaciones nuevas y distintas.  Todo lo contrario, el abrirnos a variedad de ámbitos, personas y escenarios nos amplía un abanico de posibilidades usando la base de nuestro esfuerzo constante.  Se busca promover habilidades sociales para resolver encuentros.

–         No vale acobardarse.  El echarse atrás uno mismo, a causa de la dificultad que observamos, de que estimemos que tenemos pocas posibilidades, o de cualquier otro tipo de excusa que podamos alegar, sencillamente, no es una opción. En ese caso, no es la adversidad la que nos vence, es que ni siquiera hemos estado presentes. Siempre y en todo momento, habremos de valorar nuestras fuerzas, valores y potencial a fin de dirigirnos al alcance de objetivos. Hay que mirar al futuro desde una perspectiva positiva y de superación.

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–         Las adversidades y las dificultades son auténticas oportunidades de por sí. No existe otra manera de verlas, las crisis nos abren puertas desde la reflexión y la muestra de lo que no funciona, es la única manera de armar las herramientas de las que hablamos en la resiliencia a fin de empujar hacia delante pero preparados como conviene.

–         Se han de fomentar expectativas elevadas, así, se debe trabajar por el logro más completo posible, pero siendo conscientes, como la célebre frase, de que todo arte nunca termina de perfeccionarse. Esto es, lo normal es que no acertemos con un camino o intento, ya que sólo después de veinte intentos o pruebas habremos conocido cuáles son las mejores vías y formas, podremos descartar las que no dan buen resultado y seguir las que pensamos que sí lo darán conjugando una fórmula eficaz y completa. Conformarse con el pequeño logro tampoco es útil, aunque deba valorarse, conviene seguir trabajando en la consecución de un objetivo completamente satisfactorio.

Dentro del ámbito de la Mediación, se sabe que el mediador resiliente fomenta la resiliencia. Al entender el mediador que su trabajo es educativo, se crea un clima de confianza y colaboración activa que hace que el propio proceso de mediación se convierta en un marco de aprendizaje de resiliencia para las partes, es decir, que los participantes en la mediación, van a aprender sus propias técnicas  a raíz de sus propias aptitudes, que les permitirán manejar ocasionales desacuerdos o desavenencias.

Fdo. Dácil Aldaya

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